Más allá de la escasez física: jerarquización de usos y conflicto distributivo en el uso del agua
Mtro. Mario Aníbal Bravo Peregrina
3/5/20262 min read


El agua desempeña un papel central en regiones áridas como Sonora, donde su disponibilidad condiciona tanto la biodiversidad como el desarrollo económico. Desde la década de 1990, el crecimiento urbano de Hermosillo incrementó la demanda doméstica, generando tensiones con el sector agrícola por la asignación del recurso.
A nivel nacional, la agricultura concentra cerca de tres cuartas partes de las extracciones de agua. En la cuenca baja del río Sonora esta concentración es aún más marcada: en el acuífero Costa de Hermosillo, más del 90 % del volumen extraído se destina al riego. Sin embargo, la estructura económica estatal muestra una realidad distinta.
En 2023, el sector primario aportó apenas 7.5 % del PIB estatal, frente a 46.3 % del sector secundario (industrial) y 39.8 % del terciario (servicios). Es decir, casi 86 % del valor agregado proviene de actividades industriales y de servicios. La distribución del empleo confirma esta asimetría: durante el primer trimestre de 2024, el sector primario generó 9.1 % del empleo total, mientras que el secundario concentró 27.4 % y el terciario 61.6 %. En conjunto, industria y servicios reúnen cerca de 89 % de los puestos de trabajo.
La discrepancia es evidente: el sector que utiliza la mayor parte del agua genera proporcionalmente menos riqueza y empleo que aquellos cuya participación hídrica es considerablemente menor. En términos de eficiencia económica del recurso, esta desalineación revela un problema estructural de asignación. No se trata únicamente de cuánto agua existe, sino de cómo y para qué se utiliza.
El desequilibrio se agrava por las condiciones hidrogeológicas. El acuífero presenta una extracción superior a su recarga media anual, lo que confirma una sobreexplotación de la principal fuente de suministro de la región. Además, se reconoce la presencia de intrusión marina en la franja costera. La problemática, por tanto, no es sólo de escasez física, sino de gobernanza y productividad hídrica.
El crecimiento demográfico de Hermosillo, que se aproxima al millón de habitantes, incrementa la presión sobre el abastecimiento personal y doméstico. En este contexto, las transferencias entre sectores si bien pueden ser un instrumento de política pública, también son fuente de conflicto entre los distintos sectores que marcan el uso del agua.
En escenarios de baja disponibilidad, la concentración del agua en un sector nos obliga a repensar la jerarquización de usos y a evaluar mecanismos que incrementen la eficiencia en el uso del recurso, porque más allá de la escasez física, el caso evidencia una tensión estructural entre uso intensivo del recurso y generación proporcional de valor y empleo.
